Probabilidad de recesión a 12 meses vista al 23% según la FED de New York



Mientras Wall Street goza de un renovado optimismo tras el cambio de tono de la Fed en diciembre y los avances en las negociaciones comerciales entre China y EE.UU, no perdemos de vista lo que nos dice la curva de rendimientos de la deuda.

Se pueden utilizar complejos modelos matemáticos para pronosticar el ritmo de crecimiento de la economía, pero indicadores simples como son las tasas de interés, los índices de acciones y las cifras de agregados monetarios proporcionan información sobre la actividad económica futura de forma más simplificada.

La Federal Reserve Bank of New York publica un predictor de las probabilidades de recesión a 12 meses vista. Para enero de 2020 se encuentra en el 23,6%, una señal ya relativamente fuerte a tener en cuenta. 

Federal Reserve Bank of New York

La curva de rendimiento, específicamente, el diferencial entre las tasas de interés de las Notas del Tesoro a diez años y las letras del Tesoro a tres meses, es una valiosa herramienta para pronosticar futuras recesiones. Es simple, fácil de usar y supera significativamente a otros indicadores financieros y macroeconómicos al predecir las recesiones de dos a seis trimestres por delante.

Esto puede explicarse en la medida que la política monetaria tiene una significativa influencia en el spread de la curva de tipos y, por tanto, en la actividad real en los próximos trimestres. El endurecimiento de la política monetaria normalmente significa un aumento en las tasas más cortas y una ralentización de la actividad económica, generalmente con la intención de frenar las presiones inflacionistas. Mientras, los rendimientos más largos van reflejando el ajuste de las expectativas futuras ante el endurecimiento monetario y suben a menor ritmo que los de corto plazo. Puede decirse que el ajuste monetario ralentiza la economía y aplana o incluso invierte la curva de rendimiento. 



Antes de cada una de las últimas recesiones, los tipos de interés de corto plazo han superado los de largo, provocando la inversión de la curva.

Con todo, el aplanamiento de la la curva de tipos en EE. UU y su posible inversión como antesala de recesión es claramente una amenaza, algo que debemos vigilar, pero por el momento no pone en jaque las posibilidades de que Wall Street pueda seguir desarrollando su tendencia en lo que sería su última fase alcista del gran movimiento que nació en el año 2009, un movimiento que podría ser similar al visto entre los años 1932 y 1937, y de 1974 hasta el crash de 1987.

Desde los mínimos de 1974 a los máximos de 1987 transcurrieron 153 meses. Desde los mínimos de 2009 han transcurrido 119, por lo que no estamos ante algo excepcional, ni en tiempo ni en precio.

Aún esperaría subidas del rendimiento a 10 años sobre el 3%, y aunque la curva de tipos se invierta con los rendimientos a corto plazo subiendo a mayor ritmo, eso aún podría consumir un tiempo, unos cuantos meses, quizás más de 12, antes de que Wall Street forme un potencial techo, lo que encajaría aún con el escenario que vengo manejando de mayores ascensos en el Dow Jones Industriales hacia los 31.000 puntos. 








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