La Fed ha pulsado el “play”, pero aún no hay que saltar del barco



En diciembre la FED, conducida por Jerome Powell, dio un frenazo a su política monetaria reduciendo las expectativas de subidas de tipos. Se mostró más sensible a la desaceleración económica y a la fuerte corrección sufrida por Wall Street en el último trimestre del año. El miedo a un descarrilamiento de la principal economía del mundo y los reiterados mensajes de Donald Trump cuestionando sus medidas llevó a la Fed a adoptar un mensaje más “dovish”. 


Desde el pasado diciembre, el presidente de la Fed, Jerome Powell se ha mostrado muy prudente en sus intervenciones, reiterando que el organismo va a mantenerse paciente y flexible, pero la conclusión que podemos sacar de la última reunión de la Fed es que hemos asistido a un autentico trompo. Hemos pasado de un mensaje de “esperar y ver”, de dos posibles subidas adicionales de tipos este año, a que el próximo movimiento podría ser en cualquier dirección. Por mucho que Powell quiera enfatizar que la política monetaria está en buen lugar, ya se descuenta incluso una bajada de tipos. Cabe destacar también que la Fed tiene previsto concluir en septiembre el adelgazamiento de su balance, por lo que en octubre podría volver a ser comprador neto de deuda pública americana.

Las bolsas siempre quieren que continúe la fiesta, pero la realidad es tozuda. Lo que en primera instancia podría ser considerado positivo para el mercado, a mi modo de ver, nos muestra las miserias de las expectativas de crecimiento futuro. Los fantasmas de recesión estaban en modo “pause” y la Fed ha pulsado el “play”. 



Como comentaba el pasado miércoles antes de la reunión, una excesiva relajación del discurso de la Fed podría ser lo que algunos inversores quisieran, pero no creo que sea una buena noticia para el fondo del mercado. Eso pone sobre la mesa un mayor deterioro de la situación macro de lo que los mercados descuentan, por lo que esa nueva información podría ser ajustada de forma brusca en las cotizaciones, dificultando la consecución de nuevos máximos históricos. En cualquier caso, hablamos de un movimiento de corto plazo y no creo que la tendencia alcista de Wall Street originada en 2009 vaya a ser aún puesta en cuestión.

El aplanamiento de la curva de tipos en EE. UU, y la ya inversión en algunos de sus plazos, como antesala de recesión es claramente una amenaza, pero por el momento es simplemente eso, un aviso que nos recuerda que el actual ciclo está llegando a su fin. 




El spread de rendimiento entre los vencimientos de 3 meses y 10 años de la deuda del tesoro estadounidense cayó por debajo de cero el viernes por primera vez desde la anterior gran crisis de 2008. Podemos poner la alarma en rojo, es algo que debemos vigilar, pero ya llegará el momento de que cobre más protagonismo. Aún no considero que esa alarma deba emitir un ruido estridente que invite a saltar del barco. Los riesgos están ahí, el ciclo está evidentemente más maduro que años atrás, pero la tendencia en Wall Street sigue viva y sigue siendo nuestra amiga. A pesar de eventuales consolidaciones o correcciones, aún podríamos disfrutar de importantes revalorizaciones en lo que podría ser el último coletazo de este ciclo alcista que ya va por la década. 


Veamos cuando se puso la alarma en rojo en la anterior gran crisis. El primer cruce por debajo de cero entre el rendimiento a 2 años y 10 años se produjo el 27 de diciembre de 2005, pero en esa ocasión las yields aún venían en tendencia ascendente, por lo que aún no se activa la alarma, es sólo una advertencia. El 17 de enero de 2006 ya corta la de 3 meses con 10 años, pero aún con las yields subiendo. En abril- mayo de 2006 los rendimientos de 2 y 10 años comienzan a marcar techo en su tendencia y ya el 17 de julio la yield de 3 meses corta a la de 10 años en el 5,07%. La alarma se puso roja. A partir de aquí la curva se mantuvo invertida hasta el 29 de mayo de 2007. Es ahí para mi cuando la alarma empieza a emitir un sonido estridente, cuando la curva se desinvierte y las yields empiezan a caer de forma considerable. 




Por tanto, desde la advertencia del 17 de julio de 2006 hasta que el Dow Jones alcanzó por primera vez los 14.000 puntos transcurrió exactamente un año. El 17 de julio de 2007 el Dow Jones alcanzó intradía los 14.021 puntos. Luego tuvimos una corrección brusca, un nuevo intento de reanudación de tendencia en octubre con nuevos máximos históricos y fallo alcista. Era ya poco creíble la continuidad de la tendencia con las yields cayendo y el Futuro del TNote a 10 años habiendo confirmado un patrón de giro alcista en forma de doble suelo. Ese doble suelo confirmado a primeros de septiembre de 2007 podría ser considerada como la alarma definitiva para saltar del barco. 



A pesar del escalofrío que supone la inversión de la curva de tipos, a día de hoy no me preocupa en demasía. Por el momento lo que hace es ajustarse al nuevo guion de la Fed y a unas expectativas de menor crecimiento. Lo que realmente sería preocupante es que la curva de tipos dejara de aplanarse o invertirse, que los rendimientos de los distintos plazos cayeran en picado, y que en sentido inverso el Futuro del TNote a 10 años siguiera ascendiendo con verticalidad. Eso sería síntoma de que la recesión está ya sobre nosotros, pero insisto, a día de hoy lo sigo considerando poco probable.

El Futuro Continuo del TNote a 10 años recupera ya prácticamente un 38,2% de las caídas originadas desde 135,60. Hasta aquí consideraría este movimiento alcista como normal, pero que siga ascendiendo y supere con claridad el 50% o incluso marque máximos crecientes sobre los 128 enteros lo consideraría muy mala señal. Lo ideal sería ver un giro bajista en próximas sesiones o semanas que aproxime su cotización a los mínimos del pasado año o que al menos provoque una aproximación a los mínimos del último segmento alcista, hacia los 121 enteros, y que consuma tiempo. Para que esta posibilidad tome cuerpo debería de ceder los mínimos de la sesión del miércoles, los 122,70. En ese caso el giro bajista estaría servido y sería positivo para las acciones. 




Como comenté en un anterior análisis, la correlación entre el Dow Jones y el Futuro continuo del T-Note 10 años ha sido perfectamente inversa en el proceso de normalización de la política monetaria de la Fed. Un patrón de giro alcista amplio en el Futuro del TNote, que aún consuma más tiempo para desarrollarse, sería positivo para las aspiraciones de continuidad alcista en Wall Street, pero una vuelta en V sería realmente amenazadora y complicaría en buena medida las posibilidades de ver nuevos máximos históricos en los principales índices bursátiles estadounidenses. 




Con todo, soy optimista y considero que el giro en las líneas de actuación de la FED podría ya estar descontando en gran medida en el TNote, y que una corrección en Wall Street seria una oportunidad para comprar buscando al menos un segmento proporcional al desplegado desde los mínimos marcados en la semana de Navidad.

En el más corto plazo, no se activará una corrección más profunda mientras no se pierdan niveles como son los 25.080 puntos de Dow Jones y los 2.765 puntos de S&P 500. Una corrección hacia los 24.050/23.900 puntos de Dow Jones encajaría perfectamente con su continuidad alcista de cara a próximos meses y aún daría cierto margen de subida a corto plazo al Futuro del TNote 10 años, pero no mucho más.
 

En reiteradas ocasiones he hablado de que no me sorprendería ver revalorizaciones hacia los 31.000 puntos de Dow Jones, un tramo de aproximadamente el 43% desde los mínimos vistos en diciembre, y aproximadamente un 15% sobre los máximos previos, sobre los 26.950 puntos, pero eso ya es previsión de futuro, y lo más importante es preocuparnos de cual será nuestro comportamiento si los acontecimientos no se desarrollan como esperamos. La bolsa tiene su propio lenguaje y no rinde cuentas a nadie.  




Veremos……….


 “Podemos, hermano Sancho Panza, meter las manos hasta los codos en esto que llaman aventuras.”

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